mércores, 19 de decembro de 2018

Miércoles reflexivos III

La Navidad es inminente, la huelo y está ahí, antes de mi próximo miércoles reflexivo. Me pregunto ¿cuántos perros se regalarán por Papá Noel en toda la península ibérica? De esos perros regalados ¿cuántos pasarán sus segundas Navidades en casa? No sé, será que soy una escéptica y tal vez demasiado práctica pero quizás deberíamos prohibir la venta de animales en estas fechas para evitar caprichos consumistas, ya habíamos dejado claro que las mascotas no son objetos sino seres vivos. Tengo que confesar que si por mí fuera, prohibiría la venta de animales en tiendas y perseguiría a la gente que se dedica a venderlos de forma clandestina en la red... Pero, vivimos en una democracia y si queremos cambiar las cosas hemos de seguir los cauces establecidos... Ojalá un día se castigue con contundencia el maltrato animal y se prohiba comerciar con mascotas.
Tenemos una nueva acogida en casa, se trata de una galguita preciosa y muy buena a la que llamamos Princesa Lena. No daré muchos datos pero diré que ha sufrido un caso como Torito, una familia caprichosa la ha devuelto después de 24h de adopción. Mejor no opino lo que pienso porque igual me tachan de radical y extremista, pero a este tipo de gente habría que enseñarles una buena lección para evitar que sigan haciendo tonterías.

Los miércoles reflexivos se han convertido en un clásico de este blog, me gusta decir abiertamente lo que pienso. Hoy os voy a contar que hace un par de días coicidimos en la palaya con varios galguitos de los que ya he hablado aquí (Koi, Poncho, Galia, Phoenix y la Princesa Lena) y también otras tres galguitas que no os he presentado todavía: Leda (amiga íntima de Lucky y Koi), Fibi y Frida. Jugaron como nunca, hasta Koi (la marmota) se animó a corretear por el lugar... Los que más corrieron fueron con diferencia Poncho y la princesa Lena y después durmieron a pierna suelta. Es maravilloso verlos tan felices después de sus muchas penurias.


domingo, 16 de decembro de 2018

Ai-Torito

Querido Torito,

nos llegan noticias desde Barcelona acerca de ti, por fin has encontrado una familia que te quiera. Espero que los dos intentos fallidos anteriores no te hayan hecho dudar ni un sólo momento que eres un perro excelente. Te queremos mucho y sentimos que no hayamos sido nosotras las que te diéramos esa oportunidad de darte un hogar definitivo, pero formamos parte de tu trampolín hacia la felicidad y eso nos hace sentirnos bien. Nos sentimos afortunadas de haberte conocido y de haber dejado que formes parte de nuestras vidas para siempre pues nos has marcado a fuego. Despedirnos de ti fue duro la primera vez, cuando viajaste a Logroño y la segunda no lo podrás imaginar nunca, se nos partió el corazón en pedacitos... Pero, ¿sabes?, fue la decisión más sabia.

Adoptar un perro es una gran responsabilidad y si lo que supone eso se convierte en un apuro es muy probable que llegues a arrepentirte. Con los seres vivos no hay lugar a equivocaciones, no deberían existir las adopciones fallidas... las familias que optan por incluír en sus vidas un perro (dos o tres, o los que san) tienen que pensárselo muy bien antes. Nosotras, por desgracia, no tenemos medios para tener de forma permanente tres perros en casa... y ojalá no fuese así porque hoy estarías a nuestro lado físicamente (emocionalmente lo estarás siempre). Sé que nos entiendes y que no nos guardas rencor por llevarte a Barcelona y despedirte allí con lágrimas en los ojos... los perros no guardan rencor. Allí te dejamos en manos de la familia Galgos 112 y nos volvimos a Galicia dudando si habíamos hecho bien. Hoy sé que sí.

Gracias por todos los momentos que nos regalaste con tu cara bonita, tu cariño y tu alegría. Se te da ta bien camelarte al personal con la técnica "gusanito" (ponerte panza arriba mientras avanzas por el sofá o la cama buscando el contacto humano). Gracias de verdad por habernos elegido como casa de acogida, cada vez tengo más claro que los perros nos escogen a nosotr@s y de ahí esas conexiones tan maravillosas que se establecen.

Hasta hace pocos días tenía miedo de que llegase la Navidad y no tuvieras una familia definitiva, pensé en escribir una carta a Santa Claus pidiéndote de nuevo para formar parte de nuestra familia, en la postdata hubiese puesto "si existe una familia que necesite un payasete bicolor, házselo llegar". Y así fue, había una familia que quería que formases parte de su vida y nosotras no queremos ser egoístas, tenemos suficiente amor perruno con Koi y Lucky... y esta situación nos pertime poder seguir ejerciendo de casa de acogida en caso de necesidad.

Dicen que a la tercera va la vencida y este es tu tercer intento. Espero no tener que volver a escribirte lamentando una imprudencia humana. De verdad, esta es la "refinitiva".

Mil veces gracias Torito (Aitor, nombre oficial) por formar parte de nosotras.

PD: Y por supuesto GRACIAS a Galgos 112 por darnos la oportunidad de incorporar a nuestro amor el de este carita de lápiz que por momentos semeja "Batman" (cuando lo miramos pensamos que si hablase diría "soy Batman" con ese antifaz tan chulo que tiene en la cara y ese tono de voz tan característico de las pelis de Nolan)

mércores, 12 de decembro de 2018

Miércoles Reflexivos III

Se acerca la Navidad, el ambiente empieza a estar sobrecargado de ese espíritu consumista. Las luces adornan las calles, en algunos lugares (como en Vigo) llegan incluso a deslumbrar al personal, la gente se lanza como loca a comprar a las tiendas como si los productos fueran gratis. A mí no me gustan demasiado estas fechas pues te acuerdas más que nunca de los que no están y en mi caso falta el principal impulsor de la decoración hogareña, mi padre. Pero no quiero entrar en detalles y aunque no me guste la Navidad, no soy un Grinch... Os deseo que disfrutéis como más os apetezca, en soledad o en compañía, con decoración o sin ella, con luces o sin ellas, con regalos o sin ellos... Cada cual que adorne y amenice estas fechas como más le venga en gana, todo es respetable si no atenta contra nadie.

Hay mucha gente que no le basta con comprar objetos como parte de los regalos que se intercambian en estas fechas, hay quien sin pensarlo mucho decide regalar una mascota. Aquí es donde entro yo a opinar y cada cual que haga su reflexión en casa:

Las mascotas no son objetos, por eso no deberían regalarse alegremente.
Las mascotas son seres vivos con necesidades de todo tipo: comen, beben, socializan, juegan, saltan, arañan, muerden, ladran, maullan, chirrían (todo depende del animal en el que estemos pensando)...

Pensemos ahora en un perro o un gato, las mascotas más comunes a mi parecer. Compramos, o en el mejor de los casos adoptamos, a un cachorro monísmo... bien sea porque Fulanito tiene uno parecido y nos hemos puestos envidios@s de lo "chulífero" que resulta o porque nos encaprichamos de uno que vimos en el escaparate de una tienda de animales.

Nos encontramos entonces la mañana de Reyes con un montón de regalos y un perrito cachorro con un lazo al cuello delante del árbol. Nuestros pequeños de casa fliparán en colores y le podrán un nombre chulo, serán sus mejores amigos por una temporada. Hasta aquí todo genial, una familia feliz con un perrete feliz y mono adornado con su lazo rojo.

Pasan los días, se cagará y meará por casa mientras no aprenda la rutina de salidas. En el mejor de los casos con cuatro o cinco meses controlará sus esfínteres y la casa permanecerá libre de defecaciones y micciones caninas... Crecerá con el paso de los meses y empezará a jugar con todo, a morder zapatos, zapatillas, ropa, explotarán los hermosos cojines del sofá... El perrito dejará ya de ser tan adorable y empezará a mosquearte un poco. Gastos de vacunas, chip, consultas veterinarias, comida... Deberás dedicarle tiempo y según qué tipo de raza sea necesitará más o menos actividad, pero desde luego un cachorro de cualquier raza necesita movimiento, eso tenlo claro... Los más peques de la casa verán como su amigo de cuatro patas se vuelve más movido, le arañará jugando, puede que le muerda con esos dientecillos de aguja que tienen los cachorretes hasta que los cambian hasta que aprenda a ser más delicado... En general los perretes son bastante listos y aprenden a adaptarse según con quién toque jugar, pero hay alguno que tarda más... te enfadarás con él porque hará llorar alguna vez al peque de la casa y el perrete te mirará sin saber qué ha pasado con la cabezita de lado. Pero puede ser peor, te romperá el móvil en algún descuido porque adorará morder cosas... robará la merienda al enano e intentará comerse su comida en algún descuido, el pienso a veces les resulta aburrido. El perrete necesitará socializar con otros congéneres caninos y querrá correr y jugar con ellos, tendrás que buscar un parque donde soltar al perro y enseñarle que aquel perro grande con pinta de malote no hace nada y evitar así que tenga miedos absurdos a otros canes de mayor tamaño... también tendrás que corregirlo si se pasa de vueltas con el pequeño del parque y evitar que entre en conflicto con más perretes si quieres crear un buen ambiente en el lugar de esparcimiento. Ah, se me había olvidado que DEBES RECOGER SU MIERDA, cuando sales a la calle y tendrás que aguantar que la gente te increpe porque no le gustan los perros. Tal vez alguien te llame la atención según el perro esté cagando por si se te olvida recoger el pastel y aunque acostumbres a hacerlo llevarás algún toque de atención antes de que la caquita toque el suelo. Otros niños se acercarán a tocar al perrete mientras es ese monísimo cachorro de anuncio, tal vez cuando sea grande le tendrá miedo sólo por su tamaño...

Te pasarán mil historias más que en muchos casos no será buenas, no voy a contarte la parte buena de todo esto porque si al leer esto ya te estás cansando, NO ADOPTES y por supuesto NO COMPRES una mascota. LAS MASCOTAS SON SERES VIVOS, NO OBJETOS y como tal tienen unas NECESIDADES que si no estás dispuest@ a asumir es mejor, por el bien de todos, que no te hagas con una.

Si pese a todo esto que te cuento sigues pensando que te gustaría tener un perro o un gato. ¡ADOPTA, NO COMPRES! Con un pequeño gesto puedes cambiarás dos vidas, la del ser que adoptas y la del hueco que deja este para que otro de la calle adopte su lugar. SEAMOS DUEÑ@S RESPONSABLES.


martes, 11 de decembro de 2018

Perdendo a fe?

Hai días nos que custa creer na humanidade da xente e hoxe é un desos. Hai algúns días comecei a escribir un conto no que un can nos contaba a súa aventura dende que o mercan na tenda ata que vai a unha casa con unha familia. Non o teño esquecido, está a medias na miña mente... pero se hoxe tivera que escribir o final desa historia remataría moi mal e non quero darlle un destino tan triste aos animáis da miña historia.

Hoxe leín nas redes sociais un par de historias que me tocaron a fibra, unha señora tiña na casa varios cans en malas condicións e un colgado dunha soga na provincia da Coruña, se non recordo mal en Ferrol. Despois leo que un can estilo cócker morre esta noite polas condicións nas que foi atopado na clínica de unhas coñecidas. Eso sumado a que estou sensible e algunha outra nova que leín por aí me minan o espíritu e síntome sin fe na humanidade.

Plantéxome moitas veces se o ser humano non será en realidad un ente sen escrúpulos nin alma por como trata aos animáis do seu entorno. O que non pega tiros por diversión nesa actividade que chama caza, acoitela e patea a un xabarín xa ferido. Outros cravan bandeiriñas e estocadas a touros nunha paraza redonda chea de xente a compás de un "OOOOLEEE"... é mellor que non siga falando pero en fin... menos mal que mañá será outro día e tal vez teña mellor ánimo ou mellores novas que ofrecervos máis que un desafogo pesimista. 

Non perdades a fe no ser humano, hay pequenos seres anónimos facendo pequenas cousas para cambiar este mundo que por momentos se me antolla tan feo.

mércores, 5 de decembro de 2018

Mércores reflexivo II

A fin de semana pasada ocorreron varias cousas no estado español. Para a desgraza de calquera causa pro-dereitos (das mulleres, dos animáis, dos inmigrantes ou do colectivo LGTB) a ultradereita entrou un partido que non quero mencionar no panorama político andaluz. Non quero entrar a facer unha valoración política nin social do asunto pero dende a perspectiva da causa que defendo neste blogue me parece un paso atrás pois esta xente pretende blindar as activades de caza e tauromaquia (noutras palabras o maltrato hacia un determinado animal). Tendo en conta dúas cousiñas de nada:
  • que moitos dos lebreles rescatados proveñen dese lugar
  • que o presidente dese partido ao que non mencionaremos é cazador orgulloso e galgueiro recoñecido
  • que ata o momento xa tiñamos dificultades á hora de recurrir ás autoridades ante certos casos de abandonos/maltratos/asesinatos
Preséntasenos un panorama ainda máis duro no momento que estos partidos rancios que seguro gobernarán Andalucía, daranlle maior amparo legal a persoas que teñan por afición maltratar animais. Pero por sorte para os nosos caralápis e para desgraza desta xentuza, seguirá habendo persoas anónimas que sigan crendo que os animáis teñen dereito a unha vida digna, que rescatará e axudará a estes animais e seguirá loitando porque as cousas cambien a mellor. Xa o di Galeano: "moitas pequenas persoas facendo pequenas cousas en lugares pequenos cambiarán o mundo" así que ánimo, non decaigamos da nosa ilusión de axudar con calquera xesto. Vou facer unha última reflexión política que resume todo esto que sen entrar en profundidade vos quería trasmitir: "se @s andaluces que foron votar o pasado domingo foran dinosaurios, votarían polo meteorito".

E cambiando do tema político a un tema algo máis agradable pero non menos importante que non se vai moito deste marco animalista deste blogue. Esta fin de semana estreouse en Vimeo o documental "Yo Galgo", un filme que pretende recoller con elegancia e sen levantar demasiadas ampollas a realidade dos nosos amigos lebreles. Recoméndovos ver o documental, a fotografía e a banda sonora están xenial e xa so por eso merece a pena, en contido quedoume curto e creo que está pensado para non ofender demasiado a eses colectivos que tratan aos galgos coma se fosen mercadorías.

domingo, 2 de decembro de 2018

Amigos Comprados. Capítulo II

Me gustaba mucho ir en el coche con mi familia y en aquella primeras vacaciones de Semana Santa nos fuimos de vacaciones a casa de la abuela, allí no podía dormir en la cama con Bruno y me dejaban en una caseta donde estaban las herramientas del jardín (que poco me gustaba aquel lugar). Las noches en casa de la abuela no gustaban, me pasaba gran parte del tiempo llorando y gimoteando para ver si alguien venía a rescatarme y llevarme a su cama pero como estaba alejada de la casa y alrededor no había muchos vecinos (era una casa de campo en el medio de no se sabe) podía aullar que nadie vendría a sacarme de allí. Por suerte los días eran más agradables, todo el día en el exterior, en el campo, en el monte... me lo pasaba pipa correteando con mi amigo Bruno o detrás de una mariposa, cualquier excusa era buena para ejercitarse. Pronto comprendí que si por el día corría mucho y me cansaba por la noche me quedaría dormido como un tronco y la estancia en la caseta de las herramientas parecería más corta.

Fue pasando el tiempo y yo crecí, aprendí todas las reglas de casa y ya no hacía "mis cositas" en casa, causé algún desperfecto en casa (algún cojín explotado, algún que otro zapato roído, peluches...) pero Bruno se reía con mis trastadas, a sus padres no le hacía mucha gracia y yo ponía mi carita de "ha sido un accidente" (sentado, cabeza gacha, mirada perdida y gimoteo de perdón). Salía dos veces al día a dar un paseo por el barrio pero me encataba ir al parque donde veía a los otros amigos de Bruno, todos querían darme mimos y se turnaban para lanzarme la pelota... Era maravilloso y cada vez que íbamos allí llegaba a casa agotado...

Pasaron los meses y el verano llegó, a Bruno lo mandaron a un campamento y yo me quedé en casa con sus padres. Ellos eran unos adultos bastante ocupados y me sacaban una vez al día a pasear, el resto del tiempo me lo pasé en el jardín donde jugaba yo sólo con las pelotas de tenis que me habían dejado  a veces alguna mariposa deambulaba por allí y yo la perseguía. Era lo que se dice un perro feliz aunque echara de menos a mi mejor amigo, sólo fueron tres semanas pero a mí me pareció una eternidad. Esos días entre mariposas y pelotas traté de hacer algún agujero en el jardín, la bronca que me calló no os la podéis imaginar, pero la técnica de la carita de "ha sido un accidente" cada vez surtía menos efecto en el padre de Bruno. Un día me dio en el culo con un periódico, el dolor no fue demasiado pero el ruido del golpe me asustó mucho... me fui a al porche de la casa y me quedé pensando en el agujero que había hecho... ¡echaba tanto de menos a Bruno! Cuando él no estaba no me llevaban al parque a correr con los amigos y no jugaban conmigo a la pelota, aunque trataba de entretenerme, por momemtos me aburría.

Burno llegó del campamento con un brazo en cabestrillo, se ve que una mala caída le había fracturado un hueso y el médico le había puesto aquel tinglado para llevar el brazo pegado al cuerpo. Corrí hacia mi amigo con alegría y él corrió hacia mí, me abrazó y me sentí feliz otra vez. Nos dirigimos al interior de la casa y para mi sorpresa los padres de Bruno no me dejaron entrar:

- A partir de ahora Pupi dormirá en el jardín, se ha estado portando mal en casa y destrozando varios de mis zapatos de piel - dijo el padre a Bruno:
- ¡Nooo! - exclamó mi amigo - No puedes hacerle eso, Pupi es mi amigo y compañero - se giró hacia la madre y le dijo - ¿Puede seguir durmiendo en casa mi perrito?
- Bueno, dejémosle hoy y a ver cómo se porta - dijo buscando un gesto de aprobación en su marido que no puso muy buena cara.

Por fin dentro otra vez, deambulé por la casa siguiendo a mi amigo Bruno. Él se sentó en el sofá y miró extrañado un paquete con papel de regalo que estaba sobre la mesa.

- Mamá, ¿y esto? - preguntó señalando aquel regalo - ¿De quién es?
- Es tuyo, por tu caída y por lo bien que te has portado en el campamento - y le guiñó un ojo en gesto de complicidad.

Bruno se bajó del sofá y yo me acerqué a olisquear aquello, no me daba buena espina pero mi amigo estaba emocionado. Como buenamente pudo y con una mano abrió aquel paquete:

- ¡Una tablet! Justo lo que quería - gritó emocionado, empezó a corretear al rededor de la mesa y a saltar en el sofá - Una tablet, una tablet.... - Me lo enseñó como si yo comprendiera lo que era aquello y lo miré ladeando la cabeza. - ¿Podemos abrila? ¿Podemos abrirla? - la emoción era enorme y yo me contagié, cogí el lazo del regalo y empecé  dar vueltas a la mesa mientras Bruno saltaba en el sofá.

- ¡Ya vale! - gritó el padre - Puedes abrirla pero relájate, mira como se ha puesto el perro de alterado - se giró hacia mí y me gritó más fuerte - ¡Quieto ya! ¡A tu sitio! - y con la cabeza gacha sin dudar un momento me fui a tumbar a mi cama.

Me quedé mirando como padre e hijo desempaquetaban la dichosa tablet. Bruno estaba emocionado, y en cuanto tuvieron lista la tablet se sentó en el sofá y se puso a jugar. Después de un rato sin seprar la vista de aquel objeto tecnológico me acerque a Bruno despacio, su padre había ido al despacho a seguir con sus informes y la madre estaba leyendo. Puse mi cabeza en el regazo de Bruno que seguía concentrado en la pantalla, para mi sorpresa me apartó con la pierna. Volví a intentar llamar su atención, fui a por mi hueso de goma y se lo puse en el sofá, él ni lo miró. La maldita tablet había absorvido toda la atención de mi amigo así que me fui con el hueso a otra parte, se lo llevé a mi lectora favorita y se lo dejé a los pies, me senté delante y gemí suavemente para que apartara su vista del libro, me miró y sonrió. Se sumergió de nuevo en la lectura y yo le acerqué más el hueso hacia sus pies y volví a gemir, Lidia (que así se llamaba la madre de Bruno) apartó el libro, marcó la hoja en la que estaba y levantó, abrió la puerta y lanzó el hueso al jardín. Salí corriendo tras el y para mi sorpresa a la vuelta me topé con la puerta de casa cerrada, traté de arrañarla y gimotear para pedir que me abrieran pero no tuve éxito. Me quedé en la cama del porche de la casa mirando al infinito con mi hueso de goma entre las patas.

Anocheció y nadie pareció percatarse de que yo estaba fuera de casa, traté de llamar la atención de los humanos rascando la puerta y gimoteando pero nadie abrió. Resignado di unas vueltas por el jardín, miré al lugar donde días antes había hecho un agujero enorme que ahora estaba tapado con tierra, ladré un rato y corrí haciendo círculos para entretenerme. Empezaba a tener hambre y recordé que había escondido un hueso en la esquina de la puerta trasera del jardín, fui hasta allí y para mi sorpresa alguien se había olvidado de cerrar. Me aventuré a salir de casa de mis dueños, merodeé por el barrio pero no me encontré con ningún humano (debe ser que le tienen miedo a la oscuridad y no salen al ponerse el sol). En mi paseo por el barrio me despisté y perdí la noción del tiempo y de la ubicación, sin querer aparecí en el parque donde Bruno y sus amigos jugaban siempre conmigo pero al ser de noche no hay ni un alma. Continué paseando sin mirar atrás, temeroso de las cosas que me deparaba esta villa...

xoves, 29 de novembro de 2018

Amigos comprados. Capítulo I

Recuerdo aquellas navidades en las que me llevaron a casa, yo era a penas un bebé, sin saber cómo ni porqué me había separado de mi madre y me habían metido en una especie de pecera con vistas a la calle, por suerte cuatro de mis hermanos estaban conmigo. Un hombre de unos 40 años entró en la tienda y dio un par de vueltas mirando a todos los animales que estábamos allí, gatos, periquitos, canarios, conejos, peces, hámsters... llegó a la altura de mi pecera y nos miró a los cinco, nos acarició mientras movíamos la colita con la esperanza de que nos sacaran de allí. El primero en ser elegido fue mi hermanito pequeño Pipo, aquel humano lo levantó en brazos (como Rafiky a Simba en El Rey León) y de la emoción no pudo contener su orina, se meó. 

Con un gesto de asco bajó a Pipo y lo soltó de mala manera en la pecera, luego nos miró otra vez. Yo estaba sentado mirando aquella escena e intentando no reirme porque Pipo le había manchado un poco la gabardina a aquel desconocido, moví la cola y gemí. El hombre me sonrió y me cogió en brazos y fue hacia el mostrador:

- Me llevaré este, parece el más civilizado de todos - el dependiente lo miró estrañado y respondió:
- Perfecto, un golden blanco... ¡buena elección!

Me pusieron un collar rojo con unha capa de metal todavía sin grabar, eligieron algunos juguetes y me llevaron de la tienda. Según salíamos miré a la pecera donde quedaban mis hermanos gimoteando, aquella fue la última vez que los vi a todos juntos. Me llevaron a casa en coche, antes de entrar me pusieron un lazo enorme a juego con el collar en el cuello. Me engancharon una correa para que caminase hasta el interior de la vivienda donde vi por primera vez a mi mejor amigo, un niño de unos seis años llamado Bruno.

Entré en aquella enorme casa (para entonces así me lo parecía) medio deslumbrado por las luces de colores que colgaban del árbol, y los adornos... madre mía los adornos, pelotas para jugar, lanzos de los que tirar... sólo pensarlo se me hace la boca agua... Pero, no adelantemos acontecimientos, os estaba contando cómo conocía a mi mejor amigo.

El suelo de aquel sitio era maravilloso, madera calentita (y no la fría baldosa de la tienda) para mis delicadas almohadillas... me pusieron en el suelo del pasillo, al fondo el árbo y en el suelo jugando con un cochecito mi amigo Bruno. Su padre lo llamó pues no se había percatado de nuestra llegada:

- ¡Bruno, Bruno! Mira lo que traje, es tu regalo de cumpleaños - se giró un momento y en cuanto me vió soltó el cochecito con el que estaba jugando, se levantó y corrió hacia mi, yo me quedé parado a medio camino, aún no sabía de qué palo iba este niño.
- No seas tímido, dijo - no sé si por mí o por el pequeño humano - hay que ponerle un nombre...

Al llegar a un metro de mí, Bruno se detuvo a analizarme, se ve que no quería asustarme pero en su rostro vi la alegría y las ganas que tenía de achucharme. Yo me senté moviendo la cola, esperando a que mi nuevo amigo se decidiera a darme unos mimos ladré un poquito de la alegría (porque yo también estaba muy contento de conocerlo) y tímidamente el niño se acercó y suavemente me acarició la cabeza, se agachó y se sentó delante de mi. Yo salté sobre él de la emoción y el abrazo que me dio no lo olvidaré jamás, habíamos conectado. Nos quedamos un buen rato en el pasillo, las caricias y los rasquidos que aquel niño me brindaba eran como estar en el cielo.

- ¡Pupi! - dijo Bruno dirigiéndose a su padre - le llamaremos Pupi.

Se dirigió a mí y me invitó a que lo siguiese, quería enseñarme la casa como buen anfitrión. Yo sólo quería jugar así que perseguía sus pies e intentaba morder sus zapatillas con forma de elefante, me parecían tan simpaticas y tentadoras... Cuando estábamos en el salón me entraron ganas de hacer pis, fui a la alfombra más cercana y me agaché... ¡no podía aguantar más!

- ¡No! Perro malo - me gritó una mujer que acababa de entrar al salón - Eso no se hace ahí - miró a Bruno y dirigiéndose a él:
- ¿Te gusta? Ha sido idea de tu padre...
- ¡Me encanta! Es mi nuevo mejor amigo, se llama Pupi mamá - le contestó.
- Pues ahora debemos educarlo y enseñarle a hacer esas cosas fuera. Llévalo al jardín por si tiene más regalitos escondidos - le sugirió.
- Vale, avísame para merendar

Bruno me llevó al pequeño jardín de la casa, donde se econtraba también el garaje. Allí intentó jugar conmigo con una pelota de fútbol, yo quería morderla pero era demasiado grande. Al rato me trajo una pelota de tenis y me la enseñó, desde aquel momento me hice fan de los juegos con pelotas pequeñas. Bruno me lanzó la pelota cerca, yo intentaba perseguirla, pero me cansaba enseguida y me entraba el sueño. Entre juegos y pequeñas sientas fue transcurriendo mi primera tarde con Bruno... Su madre le llamó para merendar y volvimos al interior de la casa donde me dediqué a explorar mientras mi nuevo amigo se comía un suculento bocadillo de choped. Con la emoción de los juegos me había olvidado de hacer caca en jardín y un apretón muy grande mi invadió el cuerpo, corrí como pude hasta la puerta de entrada y allí "planté mi primer pino" (menuda expresión utilizan los humanos). Esta vez el padre de Bruno me pilló en el asunto:
- ¡No! - gritó con su voz grave - ¡Eso no se hace! - me avergoncé enseguida y me quedé sentado con la cabeza gacha.
- Empezamos bien -dijo la madre desde el otro lado del pasillo- no lleva ni cuatro horas aquí y ya se lo ha hecho en casa dos veces.
- Es un bebé y todavía no sabe dónde tiene que hacer sus necesidades, aprenderá. Esta raza de perro es muy inteligente y buena, ya lo verás - se acercó cariñosamente a ella y la besó. Fue a la cocina a por una bolsa y algo para limpiar mi "regalito".

Volví al salón donde estaba Bruno, no sin antes inspeccionar el árbol de navidad, me parecía muy atractivo toda aquella parafernalia colgada, sobre todo las bolas tal relucientes. Como mi amigo no había terminado de merendar volví al árbol y cogí una de las bolas que estaban a mi altura, no me costó demasiado. La intentaba morder y se me escapaba, no era como la de tenis, era dura y tenía un efecto espejo muy simpático (cada vez que me acercaba para intentar morderla veía mi nariz aumentada y eso me causaba risa). Bruno me vio perseguir aquella bola y empezó a reirse, traté de acercársela para seguir jugando. El padre de Bruno me pilló y me sacó el juguete:
- Con eso no se juega - dijo y me ofreció a cambio un hueso de goma que pitaba al morderlo (un buen cambio). Después se dirigió a su hijo - Bruno, no dejes que el perro juegue con los adornos del árbol, los puede romper y lo que es peor, pueden sentarle mal si se astilla cualquiera de las bolas y se traga un trozo. ¿Vale?
- Entendido - respondió Bruno con la boca llena, se había metido del tirón el último trozo de bocadillo que le quedaba.

Jugamos toda la tarde en el saló y de vez en cuando me sacaban al jardín con el fin de que consiguiera hacer mis necesidades allí. No sería aquel día cuando aprendí que el pis y la caca se hace de la puerta para fuera, pero empezaron a repetirme patrones de comportamiento. Si hacía un pis en casa me decían "no" y me sacaban. Con toda la emoción de aquella tarde ni siquiera había tendio tiempo de pensar en mis hermanos, pero llegó la noche y los humanos se fueron a dormir. Yo me quedé en lo quera mi nueva cama en la cocina y me entraron ganas de llorar.

Lloraba porque ahora estaba sólo, porque pensaba en mis hermanos que se habían quedado en la tienda, porque echaba de menos a mi madre y porque ahora Bruno no estaba conmigo. Habían apagado todas las luces y cerrado algunas puertas de la casa, yo tenía miedo... deambulé a oscuras por el lugar y  lloré cada vez más alto, en la cocina el suelo estaba frío era de baldosa como el de la tienda aquella de la que venía... Si me tumbaba en el suelo me daba frío en la barriga así que me fui a mi camita donde seguí llorando. Escuché un ruido, una puerta parece haberse abierto y una luz se encendió (pude verlo por la ranura de la puerta), unos pasos se acercaban y alguien abrió:
- ¡Shhhh! Calla - dijo la voz de mi amigo Bruno entre susurros - ¡Ven conmigo!
Perseguí sus pies hasta su habitación, me ayudó a subirme a su cama y se metió en ella. Yo me quedé encima del edredón al lado de su cara, con mi cabeza en aquela almohada tan cómoda, gemí un poco en señal de agradecimiento y él me abrazó. Nos quedamos dormidos enseguida. Ahora sí que estaba a gusto, el miedo se había ido y las ganas de llorar también. Seguía pensando en mis hermanos y en lo que echaba de menos a mi madre pero por lo menos tenía un amigo y eso me consolaba.

Aquella fue la primera noche que dormí con Bruno, después se convertiría en algo habitual. Pasaron los días y la familia vino a cenar en navidad, los primos de Bruno jugaron mucho conmigo y parece ser que a algún adulto no le gusté demasiado. Yo intentaba poner siempre mi mejor cara y ser entrañable, a veces me sentaba y ponía mi cabeza de lado mirando a los humanos que nos visitaban (eso causaba sensación en la mayoría de la gente)... Pasaron aquellas fechas navideñas, después llegó el caranaval (vaya sustos con algunos disfraces), y Semana Santa. Yo crecía a pasos agigantados...

mércores, 21 de novembro de 2018

Miércoles reflexivo

Hoy estoy reflexiva y además en castellano, para que todas las peronas del Estado pueda entenderme. Es obvio que me gustan los perros y los gatos, de echo siempre me han gustado y soy de esas persoas afortunadas que toda su vida ha crecido entre ellos. En mi casa siempre ha habido perros y gatos, ellos eran animales de compañía y como tal eran parte de la familia. Lloramos muchas pérdidas y nos dijimos una y otra vez que no volveríamos a pasar por ese dolor que produce su marcha. Por suerte y por desgracia (suerte la nuestra y desgracia la del animal) siempre había un perro o gato que aparecía en nuestras vidas y al mirarles no podíamos cerrar nuestro corazón y mucho menos la puerta de casa.

Recuerdo que me hablaron de animales que no llegué a conocer (Chiña, Mamo...) otros perros los rescuerdo porque tuve trato con ellos Amis, Napo, Lonxe, Nuca, Yaky, Spanky, Brush, Odie, ... y gatos: Roxo, Rufo, Pelu, Trudi, Pepa, Negri, ... He vivido varios partos de nuestra primera gata, la ilusión que me hizo ver nacer a Trudi y a sus hermanos, inlcuso al que nació con parálisis y que tras varios días no pudo salir adelante... He adoptado hasta pichones el tiro que rescatamos de la Isla de A Toxa cuando los pijos iban allí a pegarle tiros a palomas sin cola... Siempre sufriendo los abandonos de algunos animales que llegaron en malas condiciones a casa, llorando la muerte de todos los que he enumerado y otros que ahora mismo no recuerdo... Una vez, otra vez, y otra... y esto en un barrio de un pueblo relativamente pequeño y a una muy corta edad.

Me independicé y me mudé a la ciudad gallega con más perro por habitante, Vigo. Una ciudad con pocas infraestructuras para nuestras mascotas caninas... pero no quería hacer política y criticar las deficiencias de esta ciudad así que pasaremos por encima este comentario (ya me explayaré en otra ocasión). Como seguía en contacto con los animales de casa, una perrita y varios gatos no echaba de menos el contacto animal en mi vida diaria... con el paso del tiempo me enamoré y por primera vez me fui a vivir en pareja. Aún no sé muy bien como acabo con cachorro adoptado de una camada indeseada de la perrita de unos familiares de una amiga... el caso es que Lucky llega a casa y poco después Koi de la mano de Galgos 112 y gracias a mi esposa.

Yo, que no me gustaban mucho los galgos, acabo colaborando en pareja primero con una adopción y posteriormente con todas las locuras caninas que os he ido narrando estos últimos meses. ¿Por qué? Me pregunta alguna gente o ¿cómo? ... El cómo no lo sé muy bien, el porqué... ¡Pff! Es complicado explicarlo al detalle, pero de entrada mi amor por los animales heredado de mi madre, por haber crecido rodeada de pelos, porque ahora tengo una visión más genérica y global de la situación de muchos animales, sobre todo de perros de caza en este país de culto al maltrato animal.

Sí, hablo de España como un país de culto al maltrato animal... Se exporta como imagen el toreo como pasión y culto español... ¡ESO ES DE SÁDICOS! Disfrutar viendo como un animal muere torturado... NO ES CULTURA, porque si lo fuese deberíamos aceptar el canibalismo como gastronomía. Será tradición, pero esas cosas se cambian porque los pueblos evolucionan... ¿O a caso seguimos poniendo ante los leones a los esclavos? ¿O no hemos abolido la esclavitud? Todo eso era tradición y cultura en su época...

Cada día entro en las redes sociales y se me cae el alma a los pies, perros abandonados, maltratados, heridos, descuidados, desnutridos... algunos tiene la suerte de ser rescatados, otros se quedan en el camino... ¿Por qué seguir luchando por ellos si el sentimiento que te queda después de una mala noticia es desolador? ¿Habéis visto ese vídeo donde varios perros se despeñan porque el señorito cazado de turno no tiene ningún tipo de miramiento y los azuza? ¿Habéis leido algún comunicado de las diferentes federaciones de caza? Sí, muy señor@s mí@s cada vídeo, cada caso de maltrato te mina... ¿Y por qué hay gente que sigue en la brecha sin decaer en la lucha por los derechos de nuestras mascotas?

No puedo hablar por todo el mundo, puedo hablar por mí y os diré que muchas veces me entran ganas de llorar cuando veo estas injusticias, otras me emociono sólo con pensar en eso y me entran romper cosas... Pero luego miro a Koi, a Lucky, a Peta, a Tomi, a Ray o a Patus... y en sus ojos veo que mientras pueda ayudar a uno de esos seres cubiertos lo seguiré haciendo, el agradecimiento que muestran es mucho mayor que el de muchas personas. Por Koi colaboro con Galgos 112, me emociono y me implico, acogo cuando puedo... por Torito, por Penny... por ellos, porque la delegada de mi zona me contagia su ilusión, porque me resulta fácil un pequeño gesto que provoca tantas cosas buenas... Es abrumador el sólo pensarlo... Decían por ahí una frase que me encanta:

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo."

Y sí, prefiero hacer cosas pequeñas por y para nuestros amigos peludos porque ellos no defraudan y algunas personas en esta vida sí me han fallado. Con esto no quiero decir que haya perdido la fe en el ser humano ¡eh! ¿No quieres ser de esa gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas? ¿A qué esperas? Si ves a un animal en apuros ayúdale, si ves un maltrato animal denúncialo, si puedes tener una mascota ADOPTA (NO COMPRES), HÁZTE CASA DE ACOGIDA, colabora con material en alguna protectora que lo necesite, con dinero si lo consideras oportuno, ayuda a pasear a los perros de los refugios... hay mil cosas que puedes hacer y que pueden no suponerte un gran trabajo. ¡AYÚDANOS A AYUDAR!

mércores, 14 de novembro de 2018

PHOENIX

Phoenix acaparando sofá.

Nome: Phoenix
Orixe: Valencia
Idade: 13 anos
Adora: Pasear, durmir e comer
Odia: a noite e sentirse so
Nunha palabra: avó

Breve historia: 

Pensamos que o noso puzzle estaba xa completo coa adopción de Galia, pero non! Phoenix é un can que foi devolto á asociación Galgos 112 despois de 10 anos adoptado en Valencia,  ao parecer el xa non encaixaba nos plans de vida da que foi a súa "familia" (imos obviar pronunciarnos ao respecto). Foi un frechazo! Este galgo chegou en condicións de descoido, daba a sensación que fora sacado dun trasteiro tras 10 anos alí metido. Dende o minuto 1 adaptouse perfectamente ás nosas vida. Como bo galgo é un acaparador de sofá, encántalle pasear e maila a súa idade fai piruetas dando voltas sobre si mesmo da alegría que lle produce saír na compaña da súa familia. Cando chega a hora de comida é adorable... Non lle gusta nada a noite, síntese inseguro no patio cando o sacamos a facer o último pis do día e a súa teima é tratar de escaparse se te despistas (é como se temera que o foramos a deixar alí tirado coma un trasto vello). Hoxe vive feliz con unha FAMILIA de verdade que o adora e fai moi bo equipo coa súa irmá Galia, que gracias a el parece socializar máis coas persoas... Son tan adorables! Obviamente somos unhas vítimas máis desta marabillosa enfermidade de Galguitis Aguda... Ecnántanos!

María e familia


----------- VERSIÓN EN CASTELLANO -----------

Nombre: Phoenix
Origen: Valencia
Edad: 13 años
Adora: Pasear, dormir y comer
Odia: la noche y sentirse sólo
En una palabra: abuelete

Breve historia:

Pensamos que nuestro puzzle ya estaba completo con la adopción de Galia, pero no! Phoenix es un perro que fue devuelto a la asociación Galgos 112 después de 10 años adoptado en Valencia, al parecer no encajaba en los planes de vida de la que fue su "familia" (vamos a obviar pronuncarnos al respecto). ¡Fue un flechazo! Este galgo llegó en condiciones de descuido, daba la sensación que fuera sacado de un trastero tras 10 años allí metido. Desde el minuto 1 se adaptó perfectamente a nuestras vidas. Como buen galgo es un acaparador de sofá, le encanta pasear y pese a su edad hace piruetas dando vueltas sobre sí mismo de la alegría que le produce salir en compañía de su familia. Cuando llega la hora de comer es adorable... No le gusta nada la noche, se siente inseguro en el patio cuando lo sacamos a hacer el ultimo pis del día y su obsesión es escaparse si te despistas (es como si temiera que lo fuésemos a dejar allí tirado cual trasto viejo). Hoy vive feliz con una FAMILIA de verdad que lo adora y hace muy buen equipo con su hermana Galia, que gracias a él parece socializar más con las personas... ¡son tan adorables! Obviamente somos unas víctimas más de esta adorable enfermedad Galguitis Aguda... ¡Nos encanta!

María y familia

mércores, 7 de novembro de 2018

Progresos. Adopcións. Necesidades especiais

Bos días querid@s enferm@s de Galguitis Aguda,

haberá que xa esté ao tanto das cousas que veño a contar hoxe pero me apetecía facer un artigo de opinión persoal no medio de tanta presentación perruna. Ainda me queda por presentarvos a parte da miña familia animaleira: xa coñecedes a Lucky e a Peta, Koi non te ficha pero xa vos falei del, Tomi (alias Oligofrénico) foi a última incorporación, e @s gatiñ@s da casa de miña nai tamén son membros da familia (Ray, Patus e Blanqui, recentemente perdemos a Negri).

Hai uns días Koi sorprendeume gratamente, despois de cear se veu comigo ao sofá e de forma tontorrona se puxo a xogar comigo e con Lucky a facer que nos mordía. Case se me saltan as bágoas da emoción! O 1 de xullo fixo dous anos da chegada de Koi á nosa familia e dende entón non fixo máis que mellorar tanto física coma mentalmente... Ao principio viña moi apagado, pouca enerxía e inmunodeprimido, era extremadamente tímido e os fenobarbitais que tomaba non lle axudaban... por non falar do aspecto físico: desgarbado, con pouco pelo nas patas e na cara. No primeiro ano de estancia aquí Koi recuperou moito e volver ser un can lustroso, maila os seus problemas de pel, e activo nos paseos... A primeira vez que xogou a corretear pola area con Lucky case choramos da emoción!!

Pois pasaron dous anos e 4 meses para voltar a emocionarnos... Koi remata de cear e se pon a xogar comigo no sofá facéndose o interesante en plan "vouche morder", como Lucky se pon celoso e quere formar parte deste momento e así rematamos os tres facendo o tonto no sofá unha noite de outono. Ao mellor pensades que son unha esaxerada ou ao mellor, coma nós, tedes un can dos que chaman "con necesidades especiais" e resulta que sentides o mesmo cando fai un avance... a min resúltame emocionante e éncheme de gratitude ver que os nosos esforzos fan que animaliños coma Koi progresen nun entorno de amor coa súa familia.


Permitídeme un consello: se vos gustan os animáis e tedes pensado adoptar, recoméndovos facelo con un animaliño adulto que teña algún tipo de necesidade especial. Os cachorros gústanlle a todo o mundo es son máis fáciles de "colocar", pero a un animal adulto (e ainda encima con necesidades especiais) resúltalle máis facil atopar unha familia que o queira. Ah! E unha observación máis, teño leido por ahí que tanto os cans como os gatos negros son máis difíciles de buscarlle un fogar (no fondo somos uns racistas e parece que a cor e a raza importan)... As canceiras e asociacións de protección de animáis precisan de xente coma nós, que decida adoptar un animaliño sen importar a súa idade, a súa cor e se ten ou non algún tipo de necesidade especial... ANÍMATE E ADOPTA!!

PD: Recorda que @s amig@s non se mercan! ADOPTA, ADOPTA, ADOPTA... Sempre adopta!!

sábado, 3 de novembro de 2018

COOPER Y GRETA

Hoxe temos una dobre presentación! / ¡Hoy tenemos una doble presentación!
Izda GRETA / Dcha COOPER
Nomes: Cooper e Greta
Orixe: Linares, Jaén (ambos)
Idade: 4 aniños (ambos)
Adoran:
Cooper adora durmir, os mimos, xogar con nen@s e comer (nesta orde).
Greta adora comer, xogar con outros cans e nenos, revolcarse e bañarse na praia e dormir (tamén por esta orde).
Odian:
Cooper odia a auga.
Greta odia os garaxes e os espazos escuros e cerrados con portas metálicas (vaia, que curioso! Non?)
Nunha palabra:
Cooper é un galán e a delicadeza feita can.
Greta é un "bulldozer pizpirieto", imaxinádela?
Breve historia:


Cooper apareceu en Linares vagando polas rúas coa súa pata dianteira rota. Polo visto o seu dono vendoulla e o abandonou á súa sorte porque xa non lle sería para cazar. Cando o atoparon, a súa patiña xa soldara e quedara con unha deformidade que era difícil de poerar. Estivo nunha casa de acollida ata que pasou a unha das residencias da asociación. Alí estuvo outros seis meses convivindo de marabilla con outros galgos, ata decidimos que eriamos que formase parte das nosas vidas en Galicia e adoptámolo hai algo máis de ano e medio.

Dende o primeiro día que chegou á casa roubounos o corazón (e o sofá, claro), pero non o cambiariamos por nada. Ao principio tiña medo dos ruidos fortes e dos homes con gorra e bastón (tamén moi curioso)... pero pouco a pouco se foi facendo ao barrio e maila todo pasea todo estirado pola rúa buscando mimos e caricias de nenos e veciños que se acercan a saludalo. É un galgo nobre, bo e sensible. Non molesta. Non te enteras de que está. Sempre atento ao que fas, é coma unha bailarina coa súa "patiña de pau". Pasea con Greta, a súa compañeira, coma galán de cine polas rúas estirando o peito e mostrando a súa bleza. É guapísimo (que vou a dicir eu, claro)...

Greta apareceu tamén por unha rúa de Linares con outra galga, vagando perdida e famélica. Unha cica da asociación recolleuna e a tivo na súa casa de acollida ata que decidimos que, coma Cooper era un galgo tan bo, queriamos que tivera unha compañeira. Greta era unha galga moi medosa que precisaba do carácter tranquilo e estable de outro galgo para convivir e aprender que os humanos non son todos malos. Así foi coma despois de un  ano de que Cooper chegara ás nosas vidas e nos contaxiase desta enfermidade dos galgos, "Galguitis Aguda" (creo que lle chaman), Greta pasou a formar parte da nosa familia. Ao principio tiña moit medo de todas as persoas adultas. Só se deixaba acariñar por nenos. Pouco a pouco foi aprendendo que non van a facerlle dano e agora é a princesa do barrio xunto co seu galán. Ainda ten algo de medo dos descoñecidos, sobre todo dos homes, pero pouco a pouco o está superando e encántalle xogar con outros cans e nenos, sobre todo se teñen bocata. Na casa é moi obediente e educada, ainda que é algo patosa, sobre todo cando oe que chegas e te ven recibir coma un elefante nunha cacharrería. Non pode reprimir a súa ledicia e te atropela literalmente. Na pria corre coma unha bala e métese na auga ata o pescozo, desfrutando da súa liberdade e do amor que lle damos, ainda que ela nos da a nós moitísimo máis...

Cooper e Greta son o mellor que nos pasou con diferencia. Somos felices de telos connosco e de que nos escolleran como familia humana. Porque eu creo, como deicen pora í, que son eles os que nos escolle a nós e non teño ningunha dúbida. E por suposto gracias a GAlgos 112 pola gran labor que fan con eles e facer posible que hoxe Cooper e Greta formen parte da nosa familia.

María S. e familia
----------- VERSIÓN EN CASTELLANO ----------- 
Nombres: Cooper y Greta
Origen: Linares, Jaén (ambos)
Edad: 4 añitos (ambos)
Adoran: 
Cooper adora dormir, los mimos, jugar con niños y comer (en este orden).
Greta adora comer, jugar con otros perros y con niños, revolcarse y bañarse en la playa, y dormir (también en este orden).
Odian: 
Cooper odia el agua. 
Greta odia los garajes y los espacios oscuros y cerrados con puertas metálicas (¡vaya, qué curioso! ¿No?).
En una palabra: 
Cooper es un Galán y la delicadeza hecha perro.
Greta es un “Bulldozer pizpirieto”, ¿os la imagináis?



 Breve historia:

Cooper apareció en Linares, vagando por las calles con su pata delantera rota. Por lo visto su dueño se la vendó y lo abandonó a su suerte porque ya no le servía para cazar. Cuando le encontraron, su patita ya había soldado y se le había quedado con una deformidad que era muy difícil operar. Estuvo en una casa de acogida hasta que pasó a una de las residencias de la asociación. Allí estuvo otros seis meses conviviendo de maravilla con otros galgos, hasta que decidimos que queríamos que formase parte de nuestras vidas en Galicia y le adoptamos, hace algo más de año y medio.

Desde el primer día que llegó a casa nos robó el corazón, (y el sofá, claro), pero no lo cambiaríamos por nada. Al principio tenía miedo de los ruidos fuertes y de los hombres con gorra y bastón… (¡también muy curioso!), pero poco a poco se fue haciendo al barrio y ahora pasea todo estirado por la calle buscando los mimos y caricias de los niños y vecinos que se acercan a saludarle. Es un galgo noble, bueno y sensible. No molesta. No te enteras de que está. Siempre atento a lo que haces, es como una bailarina con su “patita de palo”. Pasea con Greta, su compañera, cual galán de cine por la calle, estirando el pecho y mostrando su belleza. Es guapísimo. (que voy a decir yo, claro).

Greta apareció también en una calle de Linares con otra galga, vagando perdida y famélica. Una chica de la asociación las recogió y la tuvo en su casa de acogida hasta que decidimos que como Cooper era un galgo tan bueno, queríamos que tuviese una compañera. Greta era una galga muy miedosa y necesitaba del carácter tranquilo y estable de otro galgo para convivir y aprender que los humanos no son todos malos. Así fue como un año después de que Cooper entrase en nuestras vidas y nos contagiase de la enfermedad esa de los galgos, “galguitis aguda” creo que la llaman, Greta pasó a formar parte de nuestra familia. Al principio tenía mucho miedo de todas las personas adultas. Sólo se dejaba acariciar por los niños. Poco a poco fue aprendiendo que no van a hacerla daño y ahora ya es la princesa del barrio junto a su galán. Todavía tiene algo de miedo de los desconocidos, sobre todo de los hombres, pero poco a poco lo está superando y le encanta jugar con otros perros y con niños, (sobre todo si tienen un bocata). En casa es muy obediente y educada, aunque un poco patosa, sobre todo cuando te oye llegar y te viene a recibir como un elefante en una cacharrería. No puede reprimir su alegría y te arrolla literalmente. En la playa corre como una bala y se mete en el agua hasta el cuello, disfrutando de su libertad y del amor que le damos, aunque ella nos da a nosotros muchísimo más.

Cooper y Greta son lo mejor que nos ha pasado con diferencia. Somos felices de tenerles con nosotros y de que nos hayan escogido como su familia humana. Porque yo creo, como dicen por ahí, que son ellos los que nos escogen a nosotros, no tengo ninguna duda. Y por supuesto, gracias a Galgos 112 por la gran labor que hacen con ellos y hacer posible que hoy Cooper y Greta formen parte de nuestra familia.

María S. y familia

xoves, 25 de outubro de 2018

I Anversario - Adopción PENNY

De esqurda a dereita (persoas): Ana, Lucy, Ze, Lupi (eu). Na fila de cans: Kabul, Penny, Leda, Koi e Lucky.

Hoxe é un día para recordar, un día triste en certa forma e alegre por saber que marcou un punto de inflexión o feito que ocorreu hai un ano. Xa vos falei de Penny, verdade? Xa hai un ano que se foi a vivir a Coímbra e parece que foi onte... Penny foi a nosa primeira acollida, o noso primeiro contacto directo con unha cachorra de galgo. Ela era (e en certo modo segue a ser) todo enerxía! Vela correr pola finca e xogar con Lucky era moi divertido e polas noites gostaba dos praceres dos mimos no sofá... Era unha cameladora e en certa forma o segue a ser (non hai quen lle bote unha bronca cando se porta mal coa cariña de boa que pon).

Non sei como describir a mistura de sentimentos que nos produceu a súa marcha... despois de un mes na nosa casa e visitas continuas á finca para tratar de cansala, Penny marchaba nun Volvo con Kabul (un galgo maior co que comparte vida) e os seus donos Ze e Ana... Nós quedabamos con Lucky e Koi despendido a aquela tola atrigada con bágoas nos ollos. Era triste despedirse de aquel ser tan entrañable pero enseguida comprobamos que ser o trampolín á súa familia definitiva che producía unha satisfacción case indescriptible... Penny é moi querida en Portugal, vive en Coímbra habitualmente e veranea en Praia Galé (no Algarve) fixo máis de unha trastada e os seus donos lonxe de enfadarse contaban cada tolería coma se de unha aventura se tratase...

Recordo cando Ana me contou que marcharon uns días a Italia, unha persoa se encargaba de sacar a Penny e Kabul a pasear varias veces ao día... se ve que aquelas incursións no mundo exterior non eran suficiente para a nosa "Maluca" preferida... cando Ze e Ana chegaron a casa se atoparon unha auténtica desfeita na casa... A Penny desmontou o salón, rompeu papeis pola casa e ata trasladou unha botella de aceite da cociña ao sofá onde se puxo a roela, o desparrame foi impresionante... Recibín algunha foto de aquel desastre e cando o vin non puiden máis que alucinar en colores ante tal escándalo... Ana me contaba entre risas e "emojis" o percal que se atoparon á súa volta de Italia... Aí comprendín que Penny encontrara a súa familia ideal (xa vos teño comentado que por menos se teñen devolto algúns cans adoptados)...

Penny ensinounos algo que pouca xente é capaz de afrontar, podes querer a un ser que está de acollida na casa coma se a túa mascota ou fose da túa familia pero que é importante deixar marchar... porque ese impás no que un can está contigo en acollida supón un gran paso na súa vida... non todo o mundo está disposto a asumir esa responsabilidade para despois deixar marchar... Ela foi o motivo que nos animou a facer unha segunda acollida que nos custou moito deixar ir (Aitor-Torito)... fariamos unha terceira acollida? Probablemente!

As casas de acollida en Galgos 112 (e para outras moitas asociacións sen refuxio) son vitais, son as faimilias que lle devolven a confianza no ser humano a cada animal rescatado, quen lles cura as feridas (físicas e psicolóxicas), son quen axuda a socializar a cans e cadelas que de por si son sociais por natureza e que por desgraza (en moitos casos) alguén lles arrebatou esa capacidade. Pero non queremos falar da parte triste da situación dos galgos e podencos neste país senon salientar o gran traballo de asociacións que, coma Galgos 112, axudan a devolver a dignidade a estos seres con cara de lápiz.
Grazas a toda a xente implicada neste proceso, a quen rescata, a quen acolle e a quen adopta... pero tamén a esas persoas que de algunha forma ou outra axudan na parte económica, na parte loxística, na compra de productos solidarios... a tod@s vos, GRAZAS! Sodes, ademáis dos animaliños, a miña inspiración para seguir colabrando nesta causa e con esta gran infección de Galgutis Aguda.
Penny, sigue a ser tan feliz coma sempre con Ana, Ze e Kabul... voltaremos a visitarte!

mércores, 24 de outubro de 2018

D.E.P Negri

Non é un galgo e nin sequera é un can pero era parte de familia... Hoxe veño con unha mala nova, a avoa gatuna da casa faleceu despois de unha boa vida tras máis de 20 anos na familia. Negri era o nome de aquela pequena gatiña que apareceu un día na casa, filla de algunha gata da rúa veu a parar (coma case todos os felinos da familia) á casa de miña nai en O Grove. Adoraba durmir con Peta nos días chuviosos de inverno... Sen a penas dentes os últimos meses da súa vida transcurriron entre sesta e sesta na compaña da nova incorporación gatuna Blanqui (a junior da casa).

Negri foi toda a vida unha gatiña moi especial, sempre ao seu rollo... pasaba as tardes de xuventude no galiñeiro cazando furonciños que despois traía como agasallo á porta da cociña, outras veces se adicaba a cazar paxariños, saltóns ou lagartos... Foi unha gata moi traballadora! Encantáballe a carne ou o polo, ainda que tampouco lle facía ascos a un bo xurel fresco... Nunca se relacionou moito cos outros gatos da casa (Ray e Patus) e dos cans pasaba un kilo (salvo da súa amiga Peta coa que acostumaba acurrucarse nos días de inverno).

Como boa gatiña doméstica adoraba as caricias e os mimos pero o simpático deste animaliño era as veces que se ía con miña nai á terra. Mentres ela poñíase panza arriba ao sol Mercedes (miña nai) pañaba, plantaba ou mesmo arrancaba herbas... Ah! Eso si, cando lle chegaba a hora de ir para casa ía onde a miña nai e se poñía a maullar informando de que había que marchar... Tiña unha voz moi curiosa, co paso dos anos o seu tono era como de desdén, unha voz gatuna grave de "paso de todo"... é complicado describir ese curioso tono con palabras escritas.

Negri so tivo gatiños unha vez na súa vida, pronto a esterlizamos pero chegou a ser mamá. Por desgraza un gato bravo da zona matoulle a única criatura que alumbrou na súa vida aos poucos días de nacer... Foi unha gata todo terreo e como tal chegou a pasar a maioría de idade humana... Este verán estivo desaparecida uns días e pensamos que para entón falecera, por sorte atopámola con unha infección de gorxa que tratamos coa nosa veterinaria de confianza, Sara de Proxecto Lagar. Pronto recuperou da infección e ainda que non gañou moito peso mantívose no seu retiro aocmpañada de Blanqui por momentos (os últimos días escondíase encima dun forno de pan que temos no que era a nosa cociña de fora).


Corre Negri querida, como me gustaba dicir que te parecías a Desdentao de "Cómo entrenar a tu dragón", con ese colmilliño que che quedaba xunto cos poucos dentes que che deixaran os anos... Non terás que enfrontarte a un novo inverno e sei que alá onde estés botarás de menos á túa amiga Peta... corre e busca dese lado do arcoiris á familia que coñeceches: Roxo, Cepi, Blaqui... eles guiarante por ese lugar onde me gusta pensar que están os seres queridos (humanos e animais) que un día formaron parte da miña vida.

martes, 23 de outubro de 2018

AMALIA

Amalia, unha beleza negra.

Nome: Amalia
Orixe: Dos Hermanas, Sevilla
Idade: 5 anos
Adora: os mimos e os paseos
Odia: quedar soa na casa
Nunha palabra: adorable

Breve historia: 
 
Amalia chegou á nosa casa hai xa case tres anos porque o peque da familia botaba moito de menos a Zas, o seu compañeiro de 4 patas que marchara a vivir unha nova vida á súa estreliña. Non quixemos coñecer a súa vida anterior porque para nós Amalia tiña que empezar unha nova vida feliz coa súa nova familia. Creemos siceiramente que agora é feliz. Os primeiros días só quería estar no xardín tumbada ao sol, pero pouco a pouco convencémola de que na casa ía estar moito mellor. Agora encántalle estar con nós e está moi tranquila cando nos escoita falar. Sabe que sempre vai estar moi protexida. Gústalle moito correr pola praia, xogar con outros cans e sobre todo os mimos que lle da o peque (ainda que ás veces se pon algo pesado). Como boa galga adora durmir no sofá e estar sempre acompañada, é unha máis da nosa familia e por iso A ADORAMOS!

Gloria e familia


----------- VERSIÓN EN CASTELLANO -----------


Nombre: Amalia
 Origen: Dos Hermanas, Sevilla
Edad: 5 años
Adora: los mimos y los paseos
Odia: quedarse en casa sola
En una palabra: adorable

Breve historia: 

Amalia llegó a nuestra casa hace casi tres años porque el peque de la familia echaba mucho de menos a Zas, su compañero de 4 patas, que se había ido a su estrellita a vivir una nueva vida. No quisimos conocer su vida anterior, porque para nosotros, Amalia tenía que empezar una nueva vida feliz con su nueva familia. Creemos sinceramente que ahora es feliz. Los primeros días solo quería estar en el jardín tumbada al sol, pero poco a poco la convencimos de que en casa iba a estar mucho mejor. Ahora le encanta estar con nosotros y está muy tranquila cuando nos escucha hablar. Sabe que siempre va a estar muy protegida. Le gusta mucho correr por la playa, jugar con otros perros y sobre todo los mimos que le da el peque (aunque a veces se pone un poco pesado). Como buena galga adora dormir en el sofá y estar siempre acompañada, es una más de nuestra familia y por eso LA ADORAMOS.

Gloria y familia